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jueves, 19 de diciembre de 2013

PG Clarke´s. Donde la carne es el rey.

Buenas a todos.

Se acerca la Navidad, fechas muy señaladas, y en el cine siempre aparece alguna película rodada en NYC, lo que me ha recordado que había dejado en el tintero algún que otro local tras mi última visita, que no que me hubiera olvidado, pero la faena se acumula y hay que priorizar.

Uno de los locales a visitar en NYC siempre es una hamburguesería, y en este caso el elegido fue PG Clarke´s (915 3rd Ave at 55th st. web: www.pgclarkes.com), toda una institución cárnica en la ciudad y cuya reputación a mi me parece merecida por la calidad de la carne.


PG Clarke´s
Local en la 3ª avenida, sin ningun referente proximo, local decoracion americana 100%, y precios... de NYC, la gran pega comparándolo con Burger Joint (local en el que Heston Blumenthal se inspira para encontrar la mejor hamburguesa en su saga Searching for Perfection que podéis ver en el enlace). Pero en cuanto a carne, me quedo con PG Clarke´s, yo pedí la "The Cadillac" Burger, nombre más auténtico es difícil de encontrar, y además es la que aconsejan los camareros (13,55$). Esta es más contundente como hamburguesa, sabrosa, jugosa, que con unas patatas fritas y cerveza va de maravilla, en este caso una Brooklyn Lager de barril. Diferencia con Burguer Joint, espacio y servicio personal muy amables. Grata experiencia para despedirse de NYC tras una hermosa visita a Top of The Rock.


"The Cadillac" Burger


Artículo corto y simple, pero espero transmita lo necesario, las ganas de comer una suculenta hamburguesa en este paraíso que es NYC si lo visitáis.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

martes, 20 de agosto de 2013

Lombardi´s, batalla perdida

Buenas a todos.

Placa de reconocimiento como 1ª pizzeria de USA
Recientemente volví a NYC, como visteis por el post de Blue Hill.

Ya publiqué en su día la edición "Un Gastroyonki en la Gran Manzana", hablando del recorrido que hice en noviembre de 2012. En esta ocasión iba acompañado por mi pareja, lo que hace ver esta ciudad (y cualquier ciudad) de forma diferente y fue la constatación de que en buena compañía todo sabe mejor, y la cocina más.

Ya desde España pensamos en que sitios íbamos a comer, repartiendo entre locales clásicos y característicos, algunos de nivel y otros al azar.

En esos clásicos que son una institución está Lombardi´s (32 Spring st. web:www.firstpizza.com), primera pizzeria abierta en la ciudad, y que por parte del público se ha abierto una batalla por saber si es mejor Lombardi´s, Grimaldi´s o Roberta´s. Y pardillo de mi, caí en la trampa, y como ya había probado Grimaldi´s, privé a Patri de probar éste o Roberta´s (ambos aconsejados por Jesus "Pollito" Fernandez, de No soy otro Gourmet). No quiero decir que la pizza esté mala, sólo que me gusta más tanto el local, como el servicio como la propia pizza.



La forma de pedir es la misma que en Grimaldi´s, masa base a precio fijo, y cada ingrediente se suma al precio de la pizza. Pizzas de 6 u 8 porciones. Nosotros pedimos pepperoni y riccota. La masa es buena, fina, bordes abombados y crujientes, pero no aguanta como la de Grimaldi´s. De cantidad hay que decir que con la de 6 porciones es suficiente, y más si uno luego va a seguir de ruta.

Pizza Pepperoni y Ricotta
El local tiene 2 plantas, una baja y un sótano que coincide con la bodega. Por los pasillos fotos de Lombardi con famosos que han pisado su restaurante, pero bastante frío como local.

El servicio, eficaz, pero impersonal, normal en un sitio que está lleno casi todos los días.

Y para beber, pude tomar mi primera Brooklyn Lager en la ciudad. Al final, las 3 cervezas (2 yo y una Patri) con la pizza, más propinas, una cuenta de 60$ aprox.

La verdad, desde mi punto de vista, Grimaldi´s gana esta batalla que se ha montado en las redes.



Este fue un día bastante duro de caminata, y por la noche seguimos de visitas étnicas y probamos la cocina en China Town. Pero eso lo contaré en otro post.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Blue Hill, conjunción de astros

Buenas a todos.

Vuelvo a viajar, a irme lejos y vivir experiencias a un sitio conocido. NYC, una ciudad que sin lugar a duda engancha, no sólo cuando estás allí, si no cuando ya no estás porque recuerdas lo vivido y lo bien vivido de aquella estancia, de como recebirías encantado el día con un paseo por High Line o te contagiarías del ambiente de Williambsburg con vistas a Manhattan. 

Tiene tanto esta ciudad que genios no le faltan, y entre ellos está el de Blue Hill (75 washington Pl., tlf: 212-539-1771, web:www.bluehillyc.com), Dan Barber, figura innegable de la cocina actual, creador del movimiento Km.0 y que es tan esquivo como la mayoría de los genios.

La decisión de Blue Hill ya estaba orquestada desde España, y antes de que fuera nombrado mejor restaurante de USA (y menos mal porque entonces dudo que hubiera tenido sitio), había mucha ilusión metida en esta visita, y la cubrió. No por el hecho que supone estar en un lugar como este, si no por como sucedió todo, una auténtica conjunción astral que lo convirtió en una grata experiencia. Y gran parte de ello fue el olvidar el móvil y las fotos, porque en Blue Hill no están permitidas (como hacía antes David Muñoz en DiverXO), o al menos no les parece de buen gusto que se hagan fotos, lo que te "obliga" a prestarle atención a la comida y tu acompañante.

Siendo sinceros, la noche de inicio no empezó bien, hubo tormenta, y la lluvia en NYC es muy pesada, (aunque a esta ciudad uno se lo perdona todo), me desorienté con la parada de metro, lo que nos supuso más retraso, pero una vez encontrado el restaurante, que es bastante difícil de encontrar, todo giró 180º. 

Una muy amable recepción a nuestra llegada, a un local pequeño, de luz tenue y decoración sobria, muy solemne el ambiente, lleno por completo. Y la bienvenida por parte del jefe de sala, Franco, que nos puso todas las facilidades para el menú, 2 menú degustación uno corto para Patri y el largo para mi, de 9 y 11 platos respectivamente, junto con el maridaje, acorde al menú de cada uno.

Supongo que les caímos en gracia, quizá por el hecho de reservar desde España y debo tener algún halo de cocinero porque se preguntaron una vez más si era chef de algún restaurante aquí, y esta vez no iba sólo!!!. Pero se generó un buen ambiente entre sala y nuestra mesa, mientras que alrededor la gente estaba bastante aburrida o enfadada (teníamos una pareja al lado que no paraba de llamar al camarero para que le cambiaran el plato porque no les gustaban). Y aprovechando el buen ambiente y la confianza que nos daba Franco, Patri se lanzó a preguntarle si Dan Barber estaba ese día en el restaurante, a lo que Franco nos dijo que estaba en Stone Barns (el otro restaurante y granja que tienen a las afueras de NYC), lo que suponía una pequeña decepción ya que iba con mi libro de La Cocina de los Valientes con su capítulo preparado por si me lo podía dedicar, aun así Franco puso interés y me preguntó por el libro y como había sabido de él, y qué hablaba ese libro sobre Dan Barber y su restaurante, como digo, nos dedico mucho tiempo. Y a partir de ahí empezó la cena...

Un muy buen menú de 11 platos, empezando por snacks como una hamburguesa de queso y espinacas, una degustación de verduras propias (lechuga, rábano, guisante, zanahoria...) de la huerta de Stone Barns, los embutidos elaborados por ellos como jamón de cordero o una crema de espárrago y ajo, difícil de olvidar, por sabor intenso y frescor al mismo tiempo. Probamos un nuevo tipo de lechuga plantada en terrenos de Stone Barns, con una hoja algo más blanda, pareciendo mustia, pero con más carnosidad, nos la mostraron primero, como cuando te muestran el marisco o el pescado antes de cocinarlo en las marisquerías, mientras nos explicaban el cultivo de la misma. La verdad, tiene más interés la historia que el sabor peculiar de la lechuga. Unos macarrones con colmenillas realmente buenos, tanto la elaboración de la pasta casera como la carnosidad de la colmenilla que absorbía un jugo de carne, de los mejores de la jornada. La carne de pichón, excelente. Y los postres de mascarpone y fresas y ruibarbo con queso culminaron la jornada.

foto al terminar la cena
El maridaje fue escandalosamente bueno, me quedo con un Riesling de Finger Lakes y un pinot noir de Sonoma, California.

La verdad es que la cena fue rodada, a mitad de cena volvió Franco a preguntar por el libro, y me dijo que si me importaba que en vez de Barber lo firmara el jefe de cocina. Por supuesto, ningún problema, pues no sé cuando volveré, y cuál fue la sorpresa, que al terminar la cena, vino el supuesto jefe de cocina a darmelo, y conversar un momento conmigo, lo conocí conforme salió de cocina, era el mismo Dan Barber que estuvo con nosotros a parte de hablando de que nos había parecido la cena, sobre como había averiguado yo de ellos y el movimiento Km.0. Un buen final de cena poder hablar con el creador de todo esto. Así que pude disfrutar de una excelente comida, con un excelente servicio y de una inmejorable compañía, una cena divertida, llena de risas y que terminó en el Small´s, un maravilloso club de Jazz que está a 5 minutos andando de allí, donde actúan las jóvenes promesas del Jazz, y algunas leyendas de la zona, un ambiente inmejorable para terminar.

La constatación de que esto se vive mejor en compañía, aunque suponga que el post sea menos profesional o tenga menos detalles. Lo importante es pasarlo bien.

Fue un día inolvidable gracias a una conjunción de astros.


En Small´s

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

lunes, 18 de febrero de 2013

Edición un Gastroyonki en la Gran Manzana. Rte. RedFarm

Buenas a todos.

Seguimos y terminamos por fin con esta ruta gastroyonki por las calles de Manhattan, y terminamos en RedFarm (529 Hudson st. web: www.redfarmnyc.com) un gastrobar de lo más afamado últimamente en NYC, estaba dentro de las recomendaciones de Jesús, pero también en la ruta de Gastroeconomy, por ejemplo.

Como dije en el post anterior, me confundí en el horario, así que decidí volver al día siguiente, pues el local como tal me gustó en cuanto a decoración, ese ambiente granja, con la decoración en madera y esa gran mesa central, en la que aunque vayas solo, al menos se disimula un poco y estás en cierta medida acompañado y abre las puertas a la conversación, al igual que ocurre en la sala de Ricard Camarena.

Así que como he dicho antes, volví. Hubo suerte y aún había sitio a la hora de comer, pero sólo UN sitio, y en la mesa principal, pues el resto estaba o reservado u ocupado. Lo digo para que lo tengáis en cuenta. Id pronto, porque se llena.

A partir de aquí os comento la experiencia en RedFarm.

RedFarm tiene una carta de Brunch y otra de Dinner. Ambas son extensas y las podéis consultar previamente en la web. Yo pedí consejo y lo que salió de cocina fue lo siguiente.

1. Pac-Man dim-sum: Dim-Sum de mariscos, bogavante, gamba... cada color corresponde a un crustáceo. La presentación me pareció cuanto menos nostálgica y divertida. Respecto a sabor, se identifica bien el marisco e iban aderezados con un picante muy agradable. Pac-Man es en realidad un torta de patata.
"Pac-Man" shrimp dumplings
2. Wide-Rice Noodles with shredded roast duck: Fideos de arroz con pato a la brasa desmigado. Plato consistente, y muy bien hechos los fideos.

Wide Rice Noodle with shredded Roast Duck
3. Soup Dumpling Crab and Pork: Tras los fideos me quedé con apetito, y como me gustó el dim-sum, decidí probar otros. Y elegí estos rellenos de sopa, con cerdo y cangrejo. Os diría que me parecieron, pero no puedo, pues me quemé la boca con ellos de tal manera que me hice una buena úlcera en el carrillo, lo que me mató el gusto y me puso de bastante mala leche. La sopa va en el interior del saco de pasta, y si no te avisan de que está ardiendo, que no caliente, se rompe la sopa en la boca y pasó lo que tenía que pasar. 
Soup Dumpling
4. Repostería casera: Esto fue un detalle de la casa (aunque me los iban a cobrar), no por quemarme, si no por hacerme cambiar de sitio. Estaban ricos, suaves, y un hojaldre muy bien trabajado.
Home-made sweets

Para beber, cerveza, recuperé la southampton que ya había probado en el Jean Georges.

La verdad que mi experiencia en RedFarm no fue nada buena. En cuanto a comida, los 2 primeros platos me gustaron, pero los dumpling de sopa me fastidiaron. y no puedo decir si estaban buenos o no.
Lo que me irritó fue el servicio, me llamó la atención como la camarera que tenía yo asignada no me explicaba nada, y en cambio los otros camareros explicaban los platos a otros comensales. Y lo de los Soup dumplings es para que avisen de que están ardiendo y que vaya con cuidado, que rompa primero el saco y deje salir el caldo en la cuchara, o yo que sé, pero que avisen. A eso hay que sumarle lo de que me cambiaran de sitio. A mi no me importa que me digan si me importa cambiarme de lugar, para que quepan más clientes, pero me molesta que me vengan con indirectas de si estoy cómodo o prefiero cambiarme de sitio, que en aquella mesa estaré sólo y nadie me molestará... Y para rematar, tras el cambio de sitio fue cuando me pasó lo de la sopa. Además pedí la cuenta, y me veo que me cobran unos dulces que yo no había pedido, y me vino la responsable diciendome que se habían confundido, que eran unos dulces que tenían para compensar el hecho de haberme cambiado de mesa, pero que no los habían marchado todavía pero estaban apuntados en mi cuenta. Un cúmulo de despropósitos en sala, a un precio final de 65$ aprox.

Sé que todo puede ser fruto de un mal día, y no es justo juzgar por una única ocasión, pero esta fue mi desagradable experiencia.

Y hasta aquí mi recorrido gastroyonki por NYC, la ciudad que nunca duerme y la capital del mundo. Una ciudad que muestra y esconde muchos encantos, el gusto de recorrer las calles y encontrar conciertos improvisados en una plaza, locales de jazz diminutos donde disfrutar de una asombrosa sesión de música con leyendas locales como me ocurrió en el Small´s, el estreno de una ópera en el Metropolitan, los graffittis por las calles que son obras de arte, y una gente la mar de amable vayas por donde vayas que te hace sentir uno más. Me quedo con las ganas de ver a los Knicks, además un año en el que les van bien las cosas, que hasta hace nada no hacían más que perder, y quizá haber visitado algún museo más.

Eso sólo se puede solucionar de una manera, volviendo.

Espero que la edición Gastroyonki no se os haya hecho muy pesada y que os haya servido de ayuda si alguno vais a Nueva York.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

viernes, 8 de febrero de 2013

Edición un Gastroyonki en la Gran Manzana. Rte. Westville

Buenas a todos, seguimos y ya casi terminamos esta ruta por Manhattan y sus restaurantes.

En esta ocasión un local fuera de toda guía, ni Jesús, ni Michelin, ni Lonely Planet, si no que este lugar surge de la casualidad y mi habilidad para despistarme. 

Me explico. Tras pasear por la mañana por Chelsea, visitar el Chelsea market, y recorrer el barrio por la vía del tren, mi intención era comer en RedFarm, pero no leí bien su horario, así que el día que fui, viernes, sólo abría para cenas, así que muy amablemente una de las chicas que estaban preparando el local para el turno de cenas me recomendó un local próximo diciéndome que son muy colegas y que ellos hacen unas hamburguesas muy auténticas. Como me pareció simpática y sincera decidí hacerle caso.

Chelsea Market
Grafitti desde las vías de Chelsea


El Restaurante es el Westville (10th st con Blecker st), un local pequeño, estrecho pero con mucho ambiente. Personal muy joven en sala, pero muy atentos, y una excelente música ambiente, un paraíso "indie" con los Strokes, Ferdinand, Arctic & more...

Me dejé recomendar por la camarera, y acabé probando unas croquetas de cangrejo picantes y una hamburguesa con queso. Y para beber, cerveza. Una cerveza de trigo pero más tostada. Muy acomodada a las croquetas.


Cerveza Blue Point
Las croquetas con todo el sabor del cangrejo y el picante del chili junto con el curry. Crujiente el rebozado. Sobre la hamburguesa, no es tan grasienta como la de Burger Joint, es más suave y quizá por eso pierda esencia. Me gustó más la de Joint. Pero como local prefiero este Westville donde me puedo distraer con la música.


Croquetas

Hamburguesa

Hamburguesa

Como local, me gustó, como cocina, aceptable. No sé si merece la pena desviarse a propósito para comer aquí, pero si os perdéis por la zona, no es una mala opción.

El próximo ya será el último capítulo de esta ruta por Manhattan, y volveremos al territorio nacional.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

lunes, 21 de enero de 2013

Edición un Gastroyonky en la Gran Manzana. Rte. Grimaldi´s

Buenas a todos.

La siguiente excursión fue al barrio de Brooklyn, un buen paseo por el sur de Manhattan y cruzar el mítico puente.

Brooklyn Bridge
Y tras visitar DUMBO, entra el hambre, y ya tras mi visita anterior me quedé con ganas de probar Grimaldi´s (1 Front Street. web: www.grimaldis.com), que además también estaba en la lista de Jesús.

Ya me dí el día anterior el gusto de una hamburguesa, y si hay algo que también es característico en esta ciudad es la Pizza, y Grimaldi´s es un buen sitio para ello, según dicen, el mejor.

Local peculiar con fotos de gente conocida y algunos retratos, entre otros Anne Hathaway o Harvey Keitel, pero si por alguien era conocido era por el mítico Frank Sinatra.

Fotografías

Frank Sinatra

Para empezar y acompañar mi pizza, una cerveza de elaboración de la zona, Brooklyn. Que personalmente me parece una gran cerveza!!!.

Brooklyn Lager
El local está hasta arriba siempre, y con cola en la calle, así que es recomendable llegar pronto. Como apunte, se paga en metálico y no se pueden comprar porciones, o te llevas un pizza entera o nada. Cuenta con 2 formatos, pizza de 6 porciones o de 8, y cada uno le pone los ingredientes que uno quiera, cada uno a un precio.

Como no quería hacerme una pizza muy pesada opté por una combinación clásica, jamón, champiñones, cebolla y pepperoni. en formato 8 porciones (es que tenía mucho apetito tras tanto paseo). He de decir que la espera no se hizo larga a pesar de estar el local hasta la bandera y que la recompensa mereció la pena. Una masa fina y crujiente y el pepperoni estaba de escándalo, picante y sabroso.

Pizza

La verdad es que la pizza triunfó, tanto que al lado mío en la barra tenía una pareja francesa que justo terminaban de comer, y al chico se le iban los ojos hacía la mía. Así que les ofrecí una porción que aceptó tímidamente ante la mirada inquisidora de su chica.

Grimaldi´s es un sitio que merece ser visitado como complemento turístico de la zona, por la leyenda que le acompaña como por la cocina. Además uno sale bien servido, yo, con esa pizza aguanté todo el resto del día de paseo por el SoHo, NoHo y Nolita.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.



lunes, 14 de enero de 2013

Edición un Gastroyonki en la Gran Manzana. The Burger Joint

Buenas a todos.

Ya sé que el último post hace pensar que allá donde iba era todo lujo, pero en realidad no fue así, no siempre uno se puede dejar ese dinero en cada comida. 

Lo bueno que ofrece la cocina es que uno siempre encuentra lo que se adecua a su apetito, gustos y bolsillos, por eso en esta ocasión y tras darme este festival tampoco es que tuviera excesivo apetito, y volviendo a casa me planteé una hamburguesería que estaba en la lista de Jesús. Es cierto que las hamburguesas no son precisamente muy digestivas a la hora de cenar y más tras el atracón de mediodía, pero un antojo es un antojo, y ya había pasado mucho tiempo sin darme el lujo de una hamburguesa bien cargada y grasienta.

La Hamburguesería en cuestión es The Burger Joint, ubicada en el interior del Hotel Parker Le Meridien (119W 56th st. web: www.parkermeridien.com/eat4.php). Considerada por la prensa Newyorkina como la mejor hamburguesería de Manhattan.

No sé si es la mejor, yo sé que me supo a gloria. Además es curioso que un local de estas características este metido en un hotel del calado de la compañía Meridien, contrastando lujo, con la hamburguesería que es de estilo underground 100%. Y éxito tiene porque la cola es generosa, el local es pequeño y apretado, y hace un calor que ni en el mismo Monte del Destino de Mordor.

Hamburguesa con queso
Sobre el sabor de la carne decir que es excelente (pondría alguna foto del color de la carne, pero es con un mordisco y puede que haya gente que no le resulte agradable), y aunque haga calor, se respira buen ambiente. El local está pintarajeado por todas partes con las firmas de los visitantes a pesar de un cartel que dice "we do not spit in your burguer, please do not write our walls" (nosotros no escupimos en su hamburguesa, no nos pinte las paredes), que visto lo visto a uno le hace pensar lo que se come, menos mal que la cocina es a vista y se ve como trabajan a destajo. 


Este es un video para que os hagáis una idea de cual es el tamaño del local.

Como consejo, id con un bolígrafo, ya que a la entrada tenéis una hoja de papel donde tachar lo que queréis comer y beber para ahorrar tiempo en la comanda y errores con la posible barrera idiomática, y sólo se la tenéis que entregar al chico de caja.

2 detalles, no admiten tarjetas de crédito, así que llevad suelto, y los precios los tenéis en el enlace directo web que os he puesto del hotel. Yo cené por 20$ con tip. Hamburguesa, patatas y cerveza.

La verdad que es un sitio curioso, donde probar una buena hamburguesa como se han comido toda la vida, con las manos y pringándose uno bien de grasa.

Un post breve y conciso que espero que os guste y sea de utilidad.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.



miércoles, 9 de enero de 2013

Edición un Gastroyonki en La Gran Manzana. Rte. Eleven Madison Park

Buenas a todos.

Un día más por Nueva York, y una nueva visita a un restaurante, en esta ocasión tras pasear por la zona de Tribeca, visitar Wall St. o hacer un recorrido por Battery Park, subo hasta Madison Park donde se encontraba mi próximo objetivo. Eleven Madison Park (11 Madison Avenue. web: www.elevenmadisonpark.com), el restaurante de Daniel Humm, galardonado con 3 estrellas Michelín y considerado el 10º mejor restaurante por la revista Restaurant.

Charging Bull


Inicialmente no estaba en mi lista, pero sí que estaba en la lista que me pasó Jesús, así que tras valorar opciones, me dije "¿Por qué no?". Y más tras haberme dejado un dineral en BarMasa necesitaba quitarme ese mal cuerpo.

Como desde por la mañana tenía idea de ir a este restaurante me preocupe de arreglarme un poco, ponerme chaqueta, un jersey decente, zapatos..., aunque fuera a estar paseando toda la mañana, pero eso sí, siempre con mi camiseta de las grandes ocasiones, mi camiseta de RACIONES.

El miedo, iba sin reserva, así que perfectamente me podía dar en las narices y tener que irme con mi ilusión a otra parte. Pero no hubo problema. Me vieron cara de perdido o de que pegaba poco en el local (y eso que iba arreglado...) y me explicaron antes de darme mesa que ellos servían de forma diferente a otros restaurantes, menu largo degustación, de unas 4 horas de duración... A lo que yo le dije que sin problema, que iba a tiro hecho, y que sólo temía por si necesitaba reserva.



Personalmente me llamó la atención que tanto en Jean Georges como en Eleven Madison Park, al menos a la hora de la comida, hubiera sitio, siendo como son restaurantes de alto reconocimiento y en una ciudad como Nueva York.

Volviendo al restaurante, un salón amplio dividido en 2 alturas con capacidad para 52 comensales, y con unas excelentes vistas a Madison Park y el emblematico edificio Flatiron.

Flatiron desde Eleven Madison Park
Mientras esperaba a que me prepararan la mesa, tome una cerveza en la barra de cockteleria que tienen, una barra al estilo de la de Cheers, en madera noble con toda la bebida a las espaldas del barman, muy auténtico. Y cuando ya estaba todo listo, a la mesa, en la que te espera la carta de vinos (para quien sea muy curioso la puede consultar en la web).

Carta de vino forrada en cuero y con el emblema del restaurante grabado

Como el maridaje son 110$ sin impuestos, y por copas ninguno bajaba de los 15$, aunque parezca sacrilegio, fui pidiendo cerveza, mucho más asequible, y la Southampton es lo suficientemente suave como para hacer un buen papel (aunque para el plato de carne me lancé a la piscina y me pedí una copa de vino). Tengamos en cuenta que el menú son 195$ sin impuestos, si le sumáramos el maridaje 305$ sin impuestos (unos 400$ aprox. en total).

Pero yendo al menú que es lo importante, nos encontramos con un gastrofestival de 15 platos.

1. CHEDDAR AND APPLE: empezamos por un regalo por parte de la casa, una cajita donde encontramos nuestro primer snack. Una galleta de fusión de cheddar con manzana.

Cajita sorpresa
Cheddar & Apple


2. OYSTER: Ostra glaseada con acedera silvestre y trigo sarraceno. Un primer paso marino. Agradable pero la acedera lo convertía en un plato algo áspero.

Oyster

3. CRANBERRY: Arándano con remolacha , queso de cabra y comino. Plato fresco y agradable.

Cranberry

4. SEA URCHIN: Impresionante combinación de erizo de mar con calamar, vieira y manzana. De los que más disfruté del menú.

SeaUrchin

5. STUGREON: Esturión, sabayon con cebollino, encurtidos y caviar. Plato complejo, con muchos apartados, se come por etapas. El caviar viene acompañado con una base de queso fresco que en parte enmascara el sabor del protagonista.

Sabayon



Bagel Crumble

Encurtidos




Caviar




Esturión

6. SALSIFY: Salsifí tostado con trigo bulgur, jamón de Mangalitsa, y avellana. Un plato aceptable. Aunque destacar la diferencia entre el jamón ibérico y el que ellos mismos producen. Con mucho más sabor el ibérico.

Salsify


7. CARROT: Tartar de zanahoria con pan de centeno y condimentos. Primer plato efectista, un servicio en directo del tartar que podréis ver en el video que adjunto. Si que es verdad que la zanahoria es sabrosa, y los americanos están muy orgullosos de sus huertas y productos (como el jamón Mangalitsa), y con este plato a parte de servirte la "mise en place" ante ti, y que tú te lo montes, poco más ofrece.

Condimentos




Carrot

8. LOBSTER: Bogavante pochado con puerro, cebolla negra y emulsión de marisco. Un bogavante terso y sabroso. Un plato de imagen muy naturista. Me gustó.

Lobster

9. PARSNIP: Chirivía tostada con sesamo, perejil y Dijon. A mi gusto pasó sin pena ni gloria.

Parsnip

10. BEEF: 3 servicios de ternera. Más bien vaca vieja, que estaba la mar de sabroso desde el caldo hasta el tuétano. Impresionante la crema de tuetano y patata.

Caldo

Vaca al grill con setas, amaranto y brote de diente de león

Crema de tuétano braeado con foie y patata

11. GREENSWARD: Un auténtico "Do it yourself", otro golpe de efecto. Un picnic en tu mesa con el kit completo de supervivencia.



Edición especial de navaja suiza multiusos (se fían demasiado de que no vaya un psicópata)

Su propia cerveza artesana de trigo

Pretzel y uvas

Greensward

12. MALT: Crema de huevo con vainilla y soda. Elaborado con sifón. Muy aromático, con una buena carga de sabor. Muy bueno.

Malt

13. PEAR: Pera pochada con miel y bellota. Muy dulce para mi gusto.

Pear

14. GRAPE: tarta de queso de leche de oveja e hinojo. Un agradable final pero mejorable.

Grape
Tras terminar el postre, llegó el momento del café para acompañar el Pretzel, pero además de acompañarlo con el Pretzel había que descubrir una chocolatina más , que estaba escondida debajo del último plato, el Grape. Para ello el jefe de sala pide tu colaboración en un juego de cartas, en la que al estilo Tamarit, tu eliges una carta tras seguir las indicaciones del jefe y que casualidad... COINCIDE!!! lo que hace que te quedes boquiabierto.

Hazelnut

15. PRETZEL: Buen chocolate amargo y salado para terminar y acompañar con el café.

Pretzel

Os he comentado varios platos efectistas, el tartar de zanahoria, el "Do it yourself" y el truco de magia, pero hay uno que para mi sobresalió y por eso lo dejo para el final, este fue el cocktail entre el esturión y el salsifí. Muy educadamente me preguntan a mitad de menú si quiero conocer la cocina, lo cual me extrañó bastante, pues te rompen el ritmo de comida... en principio. Obviamente no me negué a conocer las tripas del restaurante, y cual es la sorpresa que te tienen preparada una mesa, individual en mi caso, para prepararte este cocktail en directo, con un granizado ácido, una bola de frutos rojos dulces en nitrógeno líquido, y licor amargo. Todo el proceso te lo va explicando el cocinero que te lo elabora, mientras tu estás atontado mirando la cocina y la cantidad de gente que está trabajando. Un gran placer.







A todo esto hay que sumarle el buen hacer del personal de sala, personal atento y amable, algo que siempre se les supone, pero siempre me gusta recalcar aquellos que tienen algo más, un componente de inteligencia emocional. Con quienes charlar de sobremesa o compartir opiniones.

También la suerte de encontrarte compañeros de sala que están también interesados y con los que acabas comentando algunos platos, lo que hizo que hiceramos un pequeño corrillo 2 parejas y yo para la sobremesa, una pareja celebraba que era el primer fin de semana que estaban sin los niños y los otros una pareja mayor que van recorriendo el mundo probando restaurantes, de hecho el mes anterior estuvieron en NOMA. Así que un final la mar de divertido.

Merece la pena Eleven Madison Park, sin duda alguna SI, con un precio final de 264$, es un precio similar a los que encuentras ene España (recordad que sin maridaje), pero si uno se lo puede permitir, hasta con maridaje merece la pena, pues la pareja de al lado iban con maridaje y probaban cosa fina.

Un restaurante en un emplazamiento ideal, donde disfrutar de una buena comida y asombrarte con algunos de sus espectáculos. Una experiencia completa.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.