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viernes, 12 de mayo de 2017

Martín Berasategui, la perfección aburre

Podría comparar la cocina de Berasategui con esos guitarristas que técnicamente son perfectos pero que no llegan al oyente, no transmiten, no encuentras alma en sus notas aunque sabes que es realmente bueno.

Martín Berasategui
Así me pasa a mi con Martín Berasategui. Un restaurante de 10 en todos los aspectos, irreprochable e indiscutible empezando desde el propio restaurante confirmando que sea una de las mejores terrazas, trasmitiendo tranquilidad absoluta. Atención de sala que destila savoir faire y profesionalidad, atentos al detalle y poco dados a la interacción, tú en tu sitio y yo en el mío.

Maridaje, armonía o matrimonio de vinos (como lo queráis decir) bien orientado, bien pensado y estudiado, aunque no llego a entender que no haya un maridaje ad hoc desde el principio y se funcione por copas a un precio nada despreciable de 15€ cada una. Y en sitios de este tipo, si no hay que conducir después, pues hay que probar todas las combinaciones posibles.

Pichón asado a baja temperatura al carbón con bocaditos de patata y trufa. 2016
En cuanto a cocina, muchos recuerdos (excesivos) a la estancia en MB Abama como el inicio con las 5 mantequillas o la ostra.

Quizá deba ser así, Berasategui es omnipresente y su sello debe estar allí donde esté su nombre. Cocina de delicadas sinfonías de sabores y de preciosismo visual y marcadas de un excelente equilibrio de sabores. Pero un equilibrio que en ningún momento, a mi parecer, te hace saltar de la mesa y decir "JODER que platazo!!!". Miento, con el pichón sí que vi esa luz, pero el resto era como si ya lo hubiera probado en ocasiones anteriores. Otros grandes platos fueron el moto de remolacha o las aceitunas verdes y negras con carne de buey, un tratar realmente sabroso. Quizá por haber estado en Abama, o quizá porque Berasategui sea uno de los cocineros referente y muchos lo tengan como ejemplo y guía. Y por tanto muchos de esos sabores elegantes que le caracterizan los ha transmitido a quienes han pasado por su casa.

aceitunas verdes y negras con carne de buey 2016
El maridaje me dejó igual de plano quitando el Pazo Señorans 2005, y eso que por el camino hubo un Valbuena 2001, Schistes 2012, Honorio Rubio CVC, Attis Pedral, Sitta Pereiras 2015 y un Vulcano dolce.

Aburridas se me hicieron las horas, aunque el servicio fue eficaz, tediosos los platos a pesar de estar todos ricos (que es de lo que se trata)... hasta que la mesa de al lado, un matrimonio londinense ya jubilados me dieron palique. Recién aterrizados venían de Noma, y cambiamos impresiones sobre nuestra comida en Lasarte.

Archiconocido. Anguila ahumada, manzana y foie 1995
Berasategui no ha sido para mi, en esta ocasión (y no sé si habrá otra) lo que esperaba. Si lo es Zuberoa, Roxario, y otros de los que se ha nutrido y a los que de largo ha superado en méritos, pero encuentro más alma en Zuberoa, Roxario o Mugaritz que en MB.

Una pequeña decepeción, pues es de esos lugares a los que, como siempre, se acude con expectación, con ilusión y quizá con demasiadas expectativas. Cada cocina tiene su público, y al igual que cualquier espectáculo, a veces aciertas y otras no. Esta vez, aunque todo fue bueno, no disfruté lo esperado.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.



aunque la foto no hace justicia, preciosas orquídeas con vistas  al jardín de la finca que ocupa Martín Berasategui. Paz pura.




Royal de gamba roja y eneldo al aceite "Venta del Barón" (2014)

Caviar y rutabarga, con dados de consomé de jarrete y limón (2016)

Ostra tibia ligeramente escabechada con granizado de pepino y K5, manzana picante (2015)


Mosto de remolacha y raifort en crudo con dados en ensalada, tarama impregnada de cítricos (2016)

Ensalada de tuétanos de verdura con marisco, crema de lechuga de caserío y jugo yodado (2001)

Aceitunas verdes y negras con carne de buey, alcaparra y mostaza 2016




"La Trufa" con setas fermentadas y berza al aceite "alma de Jerez" 2015

Huevo gorrotxategui reposado en una ensalada líquida de hierbas y carpccio de papada 2011



Salmonete con cristales de escamas comestibles, hinojo, azafrán y bombón líquido de chipirón 2016


Limón con jugo de albahaca, judía verde y almendra 2016

Roca de chocolate sobre quinoa salada, granizado de ron y avellanas heladas 2016



viernes, 4 de noviembre de 2016

6 años de Blog, una crisis y un resurgir.

Y sin darme cuenta y dejándome llevar por el post-punk de los Joy División, me encuentro con que ya han pasado 6 años desde que empecé. Y este ha sido un año de gran contraste.

10 años de A Fuego Negro
En todas las relaciones hay momentos de crisis, la de los 6 meses, la del año, la de los 3, los 6... supongo que cuando se acercan fechas significativas como los 5 años o acabas de cruzar esa franja que te acerca a la década nos planteamos a dónde vamos y si tiene sentido seguir con ello. Esa crisis me ha asaltado a lo largo de este año con esto del Blog. Te planteas si realmente hay "alguien" al otro lado de las estadísticas, si realmente alguien lee y disfruta de lo que aquí vuelco. A eso se suma el hecho de disponer cada vez de menos tiempo para encerrarte y escribir. Se pierde ritmo, habilidad, creatividad y recursos para escribir con fluidez, lo que mina la calidad de tu texto. Y al mismo tiempo ves que tu mundo sigue girando a pesar de que no estés pendiente de llegar a los plazos que te habías marcado y publicado los artículos sobre este o este otro restaurante, y la pereza te arrastra.

Pero luego echas la mirada atrás, ves donde has estado, recuerdas lo bien que lo has pasado, lo que has descubierto, como volver a sitios de siempre siguen despertando e incluso aumentando la ilusión. Y te vuelves a plantear, si antes lo hacía, porqué no ahora también. Y en esas estamos, recuperando el ritmo, el pulso a la tecla, y el texto sale solo.

La controversia de Mugaritz, por favor la 3º o por favor no me comas?
A lo largo de este año ha habido 2 puntos de inflexión, uno fue un pequeño empujón para seguir hacia  adelante y el otro el espaldarazo definitivo. Han sido Maido y su cocina nikkei en su punto de origen ese primer impulso, volver a vibrar con sabores, contrastes, ampliación de registros, maridajes con piscos, chilcanos... sentado a una barra. Un sitio que deja huella. Y el otro punto es un viejo conocido que he visitado recientemente, la cocina que constantemente evoluciona para alimentar las mentes, donde se lucha contra la mente a través de los sentidos. Mugaritz es simplemente un templo y me ha ofrecido este año la mejor experiencia sin lugar a duda. Donde la cocina tiene su prolongación en la sala, donde la informalidad es seña de identidad aunque se trabaja de forma muy seria y disciplinada.
Soba de Maido

Otras 2 cocinas que en menor medida, pero que si han marcado este año, han sido las propuestas de Alija en Nerua, con el trabajo de la fina línea del sabor, haciendo que este esté aún mucho más presente, una paradoja organoléptica. Y Les Cols, un trabajo de coherencia, donde la sostenibilidad son los cimientos reales, desde las piedras de la masia hasta el plato. Propuestas que debieran tener más repercusión a mi forma de ver.
Chalota y tinta de Nerua

Por el camino, bastante recorrido, empezando nuevamente y como desde hace años en Quique Dacosta en una segunda entrega de "Estados de ánimo" que si una primera vez me dejó desconcertado en la 2ª estaba todo mucho mejor ensamblado convirtiéndolo en ese restaurante que me ha sorprendido en otras ocasiones. Junto a Quique he vuelto a visitar a viejos conocidos como Ricard Camarena que sigue demostrando que es uno de los grandes cocineros de España, con el trabajo de caldos y verduras, dejando para la impronta la berenjena con rillete de atún o la bullabesa de gamba roja, entre otros. Otro trabajo impecable de Camarena es Habitual en Mercado de Colón, la diversificación de proyectos para diferentes públicos objetivo es acertadísima y en todos se sale satisfecho. 
Berenjena y atún de Ricard Camarena

Saiti, La Salita, 2 Estaciones y Momiji, con Patiño en un momento creativo y con una calidad inconmensurable, La Rodrigo sigue a velocidad de crucero y poco la va a detener para cumplir objetivos a base de buen trabajo y constancia, Castrillón y Alonso acercan en Ruzafa la cocina al "indie", y Laso ejecuta una cocina kainseki de lo más atractiva en la zona de Mercado Colón. Y en un escalón de precio diferente la oferta de Germán Carrizo y Carito Lourenço en Doña Petrona ofrecen una cocina de sabor de "allá" muy rica, bien hecha, sin pretensiones que cala en el público. Unos proyectos que agrandan el momento que vive Valencia, gastronómicamente hablando, y los que me quedan por conocer.
Carabinero de La Salita

Lachecillas, gnocci de queso y jugo de caracoles
Si seguimos por la Comunidad Valenciana, en Alicante, a parte de mi paso por Denia, nunca falla El Portal de Sergio Sierra, pero en esta ocasión probamos Teatro Bistró, un proyecto más ambicioso, una cocina más técnica para realzar el recetario de la provincia de Alicante, un sitio de "obligado" paso si se va a la ciudad, y así aprovechan la estupenda bodega con la que cuentan. Un sitio que me dejó muy buen sabor de boca fue Brel en El Campello, cocina de fusión bien traída, pendiente de probar la "mesa 0".

Conejo con tomate de Teatro Bistro
Ya por Castellón, hemos tenido la apertura del nuevo proyecto de Barreda con ReLevante, una propuesta que amplia la oferta de la ciudad. En Benicarló Raúl Resino ha hecho crecer el nombre de la provincia como ganador de Cocinero del Año con una cocina de marcado km.0, y la reciente aparición de Roku en lo que a cocina asiática se refiere muestra competencia a lo de siempre, con la esperanza de que el público lo acoja bien y se le permita rodaje para afianzar su cocina y pulir detalles. Aunque como es sabido, Arbequina es mi debilidad, con cocina de mercado de corte clásico, muy "Santamaría" y con una bodega que no tiene competencia en la ciudad y probablemente provincia. El gastrobar Le Bistro, tras el cambio de manos en cocina ha vuelto a resurgir, apostando también en lineas de fusión, y ya fuera del ámbito gastronómico, Lupulove es el primer brewbar de la ciudad. Signo de que Castellón va incorporándose al tren de las tendencias y le aporta más vida.
Liebre Royale de Arbequina

Cangrejo real de Kena
También ha habido excursión a Madrid, donde este año han sido todo reencuentros (aún me quedan por contar Viridiana, Yugo The búnker, AlTrapo, pero pertenecen al año anterior), con una siempre agradable vuelta a Alabaster, local que no defrauda, cocina concisa, de repertorio, con calado, y con una bodega al mando de Oscar Marcos y Fran Ramirez, 2 tíos que saben lo que se cuecen como muestran en su colaboración con La Ser difundiendo en las ondas sus amplios conocimientos. Sudestada de Estanis Carenzo nos recuperó del chasco que nos supuso DiverXO, Sudestada sigue presentado una cocina fusión asiática con buen producto y sabores de predominante ácido y picante, y cuenta con una interesante carta de vinos naturales. DiverXO, ha sido el reencuentro más doloroso, un cúmulo de despropósitos arreglados por la compañía, pero que si analizaramos sala, bodega y cocina por separado no se acercaba a los buenos recuerdos de la primera vez en 2012. Pero como digo, ya me ha pasado en otros sitios, y es cuestión de volver, aunque haya que esperar 6 meses... Otro reencuentro fue con Luis Arévalo, desde Nikkei 225 tenía ganas de probar Kena, y es todo un acierto, está en muy buena forma, y la actividad que presenta es muestra de ello. La cocina perfectamente se confunde con los sabores de Lima de los grandes, como Maido. Cerca de Madrid, en Illescas tuvimos el reencuentro los amigos de la facultad para conocer por primera vez El Bohío de Pepe Rodriguez Rey, una revisión de la cocina manchega adaptada a la actualidad y con una oferta de vinos muy interesante que acabó siendo uno de los grandes maridajes de este año.

Pato azulón de Alabaster
Tenemos la suerte de ir todos los años a Girona, y a parte de la buena experiencia de Les Cols, probamos el primer proyecto de Xatruc, Castro y Casañs, en Cadaqués Compartir , y su nombre refleja muy bien lo que ofrecen, una experiencia a compartir, buena cocina, de ricos sabores viajados como un difícilmente olvidable rodaballo thai. También por Cataluña, en Ulldecona (Tarragona) está Les Moles, un restaurante que practica y ofrece la diversión al cliente, una cocina que tiene muchas influencias que se pueden reconocer pero que igualmente hace un buen trabajo que se acompaña de una buena sala y carta de vino.

Les Cols y la sostenibilidad
Rodaballo thai
Y en las vacaciones he podido hacer un viaje entre la cocina tradicional, la innovación y la creatividad. Conocer la cocina de Berasategui te permite experimentar la perfección, aunque esto no va unido a la diversión, antes una escuela similar como Alameda en Hondarribia me ofreció uno de los grandes platos del año con una papada ibérica de alto nivel, jugosa, sedosa y muy sabrosa, Azurmendi es el punto medio entre la creatividad desbocada de Mugaritz con la cocina de Berasategui, con las diferentes etapas por las que pasa uno por el restaurante hacemos al mismo tiempo una excursión por lo que es la cocina y forma de pensar de Atxa. Por supuesto un paseo relajante por Calle 31 de Agosto con parada en A Fuego Negro que cumple 10 años y con la onomástica reforman local pero conservando espíritu canalla que les caracteriza. Pero me quedo con los 2 grandes contrastes, por un lado la cocina clásica, que llamamos de siempre, como en Astigarraga en Roxario que con ella a los mandos te ofrece una tortilla de bacalao que no tiene parangón y al mismo tiempo y a pocos kilometros la cocina más revolucionaria que es Mugaritz, de la que yo creo ya he hablado suficiente.

Cochinillo de Azurmendi
Tortilla de bacalao de Roxario
De bajada me dejo caer en Logroño y de mano de un lugareño (gracias JoseMari) me hace de guía por la calle Laurel y esos bares de barra plateada, como El Soria, El Perchas y El Sebas y te marcas unos champiñones, un mollete de oreja picante y un montado de hígado respectivamente para acabar cayendo en la versión informal de Paniego, Tondeluna, y probar las famosas croquetas que bien merecida tienen la fama. Y en poco tiempo otra visión informal de la alta hostelería como la de Marcelo Tejedor en Casa Marcelo, una barra corrida que ofrece técnica, sabor y diversión en una hora y media, sin reservas, saltándose los protocolos habituales, en la ciudad con mayor número de marisquerías por habitante. Donde en ese tramo de tiempo pruebas desde un cabracho frito, pasando por una merluza al vapor, un bao de cerdo agripicante, o un tartar. Diversión asegurada.

Croquetas de Tondeluna
Steak tartar de Casa Marcelo
Así pues en las 2 últimas semanas he pasado por Guipúzcoa, Vizcaya, Rioja, Valencia, Coruña, es decir, Berasategui, Mugaritz, Alameda, Roxario, Azurmendi, Tondeluna, La Salita, Saiti, Casa Marcelo... Mucho recorrido, mucho por digerir, pero sobretodo mucho disfrutado que es de lo que se trata todo esto.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

PD: Post dedicado a todos vosotros, pero en especial a Patricia, que es quien me sufre en esta adicción.







Ensalada templada de tuétano de verduras y bogavante



Papada de Alameda

Gamba Roja de Les Moles


Chorizo criollo de Doña Petrona




Callos de El Bohío



La pandilla en DiverXO



Dumpling de Sudestada


Molleja, calamar y repollo de 2Estaciones

Uno de los grandes atractivos de QDR, Didier Fertilati







viernes, 14 de agosto de 2015

Baeza & Rufete, un nuevo bastión en la ciudad de Alicante

La verdad que mi última visita a Alicante fue bastante productiva, y a parte de visitar L´Amagatall de Tota o revisitar clásicos como El Portal, también hubo la oportunidad de probar, y disfrutar, la cocina del último galardonado con el premio El Cocinero del año 2014 (Concurso en que han ganado previamente cocineros de la talla del mediático Jordi Cruz o Victor Rodrigo). Este es Baeza&Rufete (Av. Ansaldo 31. Alicante. tlf: 965161247. web: www.baezarufete.com), y a la cabeza Joaquin Baeza.

Presenta larga trayectoria, habiendo pasado por cocinas como la de Martín Berasategui, y se nota que le ha dejado buena impronta. Es una cocina técnica, exploradora y con sabor. 

Tuvimos la oportunidad de probar un menú que recogía la mayor parte de los platos que han sido premiados, donde sobresalía huevo negro, un trampantojo usando ajo negro de Pedroñeras para simular la clara en una emulsión con bacalao, junto con angula de monte y unos tostones para mojar la yema. O el atún y caldo Dashi, donde el atún se cocina al instante al volcar el caldo sobre este en frio, y que guardaba entre el vaso del tartar y la tapa que era el cuenco del caldo un ahumado de monte muy aromático.
Huevo negro

Le acompaña muy bien la bodega, que aunque no es muy extensa sí que cuenta con referencias interesantes y a unos precios muy competitivos, como por ejemplo el As Sortes a 40€, una oferta que difícilmente uno puede dejar escapar. El servicio de sala es distendido, amable y atento, aunque quizá en alguna ocasión excesivamente familiar, pero sobretodo, profesional y que sabe bien de lo que hablan cuando explican cada uno de los platos, o aconsejando y orientando sobre carta, tanto comida como vino.

pichón y calabaza
Lo único que le falla, a mi parecer, es el propio local, no le hace justicia al nivel de cocina que se hace, y en parte desmerece el precio que se paga en cuenta, pues aunque las mesas estén vestidas, el entorno lo hace parecer un sitio de inferior categoría. 

Con todo, no tengo duda que lo único que puede hacer Joaquin Baeza es crecer y llegar más alto, además cubre una necesidad en la zona en la que está ubicado, donde predomina el local playero,  es aportar un restaurante de cocina creativa y que cuida todos las esferas de la hostelería, cocina, producto, sala y bodega.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.



Atún y dashi

Corvina y verduras


Snacks

Gamba roja de Denia y contrastes

Buñuelo, leche y chocolate