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lunes, 7 de mayo de 2012

Antiguo Paraíso, encanto maño en sala

Buenas a todos, seguimos recorriendo Zaragoza tras la publicación especial de DiverXO, en este caso hablaré de un restaurante clásico de la ciudad, Antiguo Paraíso (C/Dato 4, tlf: 976221107 web: www.antiguoparaiso.com), un restaurante que les gusta mucho a mis amigos Eduardo y Estela, a los que fui a ver en ocasión de su boda, y al que el día previo al enlace fuimos a cenar para darnos el último capricho antes de que estuvieran casados. Cierto que tuvo que ser con moderación, pues no era cuestión de llegar al día siguiente con cara de resaca.

Dejando las anécdotas a parte, el lugar tiene un encanto especial, tanto por el tipo de local, una barra de toda la vida y una sala de restaurante con decoración clásica, en madera muy propia de los años de su inauguración en los 50, con algunas vidrieras en la barra al estilo modernista y una buena iluminación. Como principalmente la gente que lo regenta, padre e hijo, que son quienes le transmiten toda la esencia al local, gente que sigue trabajando con ilusión y ganas en un local céntrico, que siempre está abarrotado de gente, y seguro que no es sólo por su comida, si no que en gran parte es por ellos.

Como he dicho antes, no era cuestión de cenar de forma muy abundante ni pasarnos con la bebida, así que decidimos pedir varias cosas para picar, dejándonos recomendar por el padre (Carlos Navarro, si no me equivoco), y con un plato definido especialidad de la casa que era el steak tartare.

Así pues lo que cenamos fue:

1. Sardina de Valladolid: muy sabrosa y de buen tamaño.



2. Alcachofas fritas: muy bien cocinadas, aunque al pelarla dejaron demasiada hoja.



3. Mejillones de roca con crema: Para ser de roca, eran de un buen calibre, y la crema estaba realmente buena.



4. Steak Tartar: esta es una de sus especialidades, por desgracia se escapa mucho a lo que es un buen tartar, demasiada salsa y crema, lo marina demasiado, y a penas hay sabor de la carne. Una pequeña decepción.



Para beber, cerveza Ambar, más dulce de lo que a mi me gusta, pero está buena, y una botella de Chardonnay Viñas del Vero, un blanco dulce, a elección de Estela, que para algo era ella quien se casaba al día siguiente, y a una novia no se le puede negar nada el día previo de su boda, a parte de que se lo merece.

Y luego pasamos a tomar Edu un Gin-Tonic y yo mi clásico orujo blanco como digestivo.

El precio total de la experiencia, 86€, donde la mayor carga se la llevó el Steak Tartar.

Si bien es cierto que el Steak Tartar pudo no gustarme, para gustos están los colores, pues a Edu y Estela les gusta mucho como lo hacen en este restaurante. Y en absoluto empañó el buen hacer de esta casa clásica en Zaragoza, a la que recomiendo fervientemente ir si visitáis la ciudad, que a parte de ser muy bonita, tiene una buena cultura de salir a la calle a tomar unas cañas con sus tapas (no dejéis de visitar el tubo, zona de calles de bares donde ponerte hasta arriba de cerveza y tapas), y en este restaurante cuidan mucho a sus clientes y ofrecen siempre su mejor comida con su mejor sonrisa.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

domingo, 29 de enero de 2012

Bal D´Onsera. La defensa de la esencia.

Buenas a todos, en esta ocasión comentaré el restaurante  Bal D´Onsera (C/Blasón Aragonés 6, tlf: 976203936, web: www.baldonsera.com).

El motivo de ir a este restaurante fue el reencuentro con una pareja de amigos de Zaragoza que se casan en Abril (Enhorabuena Estela y Edu), con la promesa de que antes de que se casen tenía que hacerles una visita a su casa. Y sabedores de mi afición por la gastronomía eligieron este local.

Bal D´Onsera es el único restaurante estrella Michelin de Zaragoza, y sobretodo es un sitio donde la esencia es la comida y el comensal, que para mí, es lo mejor que te puede ofrecer un restaurante. Y lo consiguen con soltura, lo que más llama la atención es la simplicidad del local, local con capacidad para 5 mesas, diáfano, en blanco, con cava a la vista a la entrada, y cocina a vista también. Y lo llamativo y agradable, la ausencia de música ambiente, que permite que te centres en los colegas y en la comida, como en casa.

Sobre la comida, pedimos el menú degustación (72€ bodega no incluida, a mesa completa), que consiste en 8 platos que se define según gustos de los clientes, y supongo del producto que tengan.

Empezamos:

1- Consomé de cebolla con cucharilla de bonito: Consomé sabroso con sentido suave de la cebolla, el bonito buena textura que contrasta en temperatura con el calor del consomé.


2. Borrajas con oro, tomate en 3 texturas e ibérico: Cromático y vistoso, crujiente la borraja, y muy llamativo el trabajo del tomate, resaltando el helado. Una vez más las temperaturas en juego.


3. Vieira-gamba y puré de calabaza: Otro plato esplendido, la cocción de vieira y la gamba perfecto, con un punto a medio hacer en el interior que contrasta con el calor de la parte externa, y que a la boca se nota. Contrasta muy bien con el puré de la calabaza.


4. Bacalao al Pil-Pil: Muy visual (sé que insisto mucho en este aspecto, pero considero que es una de las grandes características), pero en sabor se queda corto, resaltar la cocción de las verduras, conservando todo el color, sabor y crujiente de casi crudo, que me encanta. Quizá el más flojo, pero no deja de estar rico.


5. Rissoto cep, trufa y foie: Que decir de este plato... las palabras se quedan cortas, se debate con el siguiente el puesto del mejor de la jornada. Tanto sabor, como cremosidad, cocción del arroz, el foie... Sinceramente un "must".


6. Solomillo de vaca, trio y borraja: Como digo, se disputa con el rissoto el puesto al mejor, la pedimos poco hecha, y a penas toco plancha, se cortaba con dorso del tenedor si lo hubiera intentado, la crema de patata, suave, y con el trigo buena combinación.


7. Crema catalana con frutos rojos: una de mis debilidades en postres (ya he dicho más de una vez que el dulce no es mi pasión, pero los que me gustan, me gustan mucho), y estuvo a la altura del local, todo el sabor y textura con el fruto rojo le aporta ácido, muy rico.


8. Queso fresco con te, lima y ciruela: Vistoso (una vez más), colores vivos, y mejores sabores. Llamativo el aire que acompaña el plato.


Sobre bodega, lo mejor, el precio, ajustadísimos, tomamos un Maria del Yerro 2008 por 50€, una "oferta" que uno no puede dejar escapar en un restaurante de estas características. La pena de la bodega es que es un pelín corta en referencias. Eché de menos la posibilidad de vino dulce u oporto para el final.

Pero esto no desmerece en absoluto un trabajo excelente que se hace en este restaurante donde cuidan y le dan todo el protagonismo a quien se lo merece, la comida y el comensal sin ningún adorno extra, para que el cliente la disfrute.

Excelente restaurante donde disfrutar, que espero siga por mucho tiempo.

Y una vez más, FELICIDADES ESTELA Y EDU, un grandísimo placer compartir el fin de semana con vosotros, disfrutando de Bunbury, la ciudad, y de Bal D´Onsera. Nos vemos en Abril!!!

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.