miércoles, 13 de abril de 2011

De ruta por Madrid, restaurante Zorzal (CERRADO)

Buenas a todos, para terminar con los comentarios de mi ruta por algunos de los restaurantes de Madrid voy a hablar del restaurante Zorzal (Paseo Eduardo Dato 5, www.restaurantezorzal.com).

Mi intención para este día era poder ir a un estrella Michelín, e intentarlo, lo intenté, pero siendo el día del padre y sábado por la mañana, o estaba cerrado (me llamó la atención que bastantes restaurantes de los que consulté cierran sábado por la mañana y abren por la noche), o estaba lleno (insisto que era el día del padre), el único que si tenía hueco era supuestamente Zaranda, pero la sorpresa fue que en su lugar esta Zorzal, que es la herencia de Zaranda que en la actualidad se ha mudado a Mallorca al Hotel Hilton Sa Torre. En el caso de Zorzal, no cuentan con la estrella, pero como podéis ver, a veces la diferencia no es tanta entre un restaurante con estrella como con quien no la tiene. Y en el caso de Zorzal, se nota la herencia, y las ganas de si no conseguirla, por lo menos acercarse lo máximo posible.

Desde el inicio me transmitieron benas sensaciones, pues con sinceridad por teléfono ya me dijeron que tenían bastante ocupación y que quizá no podrían estar lo pendientes que a ellos les gustaría, a pesar de su aviso, fui igualmente (ya había recorrido media Castellana y no estaba para dar mas vueltas, jejeje). Y de verdad, que no me arrepiento, pues fue una experiencia de lo más completa gastronómicamente hablando.

El local presenta una decoración sobria pero muy luminosa, ventanales amplios que cubren el salón principal, uso de tonos azules que tranquilizan y te hacen estar cómodo. Tiene 2 salones principales uno en planta baja y uno en planta inferior. El salón inferior, obviamente carece de luz natural, pero la iluminación es buena y con un punto más íntimo. Por ponerle un defecto, los servicios están en la planta inferior y hay que bajar escaleras, lo digo desde el punto de vista de alguien que no pueda bajar las escaleras.

Con respecto al servicio, Sergio, el jefe de sala, fue impecable, siempre atento, y con muy buen sentido del humor, que a pesar de tener el salón principal lleno, en ningún momento me sentí desatendido, casi podría decir que lo mejor del restaurante es el como me sentí.

En lo que toca a la comida, empecemos, la carta no es excesivamente amplia, y no presenta menú, así que le propuse que me hicieran a su gusto un menú degustación maridado, y sin ningún problema, lo diseñaron, insisto, trato de 10.

El menú comenzó con un aperitivo, morcilla almendrada, buena combinación, aunque la almendra siempre enmascara, el sabor potente de la morcilla cuadra bien con la almendra.



Siguiente plato fue salmón ahumado casero con vinagreta agridulce y pepinillo, a simple vista, parece un plato de lo más simple, pero en el plato ya es vistoso por el contraste de colores con el fondo blanco del plato, pero en boca es aun mejor, el ahumado del salmón y el punto graso de este tipo de pescado se compensa con el agridulce, y es un gusto a las papilas gustativas.



Siguiente, alcachofa con all i oli (o como dicen en otros sitios, ajoaceite), como describiría este plato... la verdad es que se me hace difícil, pues es un grandísimo plato, con una combinación de sabores que no esperas, cada uno de los ingrediente marcan su calidad por separado, pero en conjunto son aun mejores.



Seguimos con el plato de pescado, salmonete salvaje, que marcan la buena calidad del producto en la piel, crujiente y siempre ese punto de poco hecho en el interior, os habréis dado cuenta que muchas veces insisto en este aspecto en el pescado, pero si os fijáis siempre es en restaurantes de calidad contrastada y es la forma en la que a mi más me gusta el pescado. La guarnición estaba al nivel del pescado. Podría decir que este plato es el que menos me sorprendió, por que ya he probado varios pescados en esta línea, pero eso no quita para que el trabajo fuera excelente.



Como plato de carne, rabo de toro deshuesado, y con el respeto de los que he probado en restaurantes de amigos mios, que pensaba que eran insuperables, he de decir, que este se lleva el premio de todos los que he probado hasta la fecha. A pesar de que la apariencia del plato es que va a ser un palto pesado y de difícil digestión, nada más lejos de la realidad, entrada muy suave para lo que es la carne de rabo de toro, la reducción de salsa, muy sabrosa, el mejor del menú con diferencia.



Como postre fue crema de queso de cabra con frutos rojos, todo lo que no fue el plato de carne, lo fue el postre, se me hizo pesada la carga de queso de cabra a pesar de la acidez que aportan los frutos rojos, no quiero decir con ello que estuviera malo, en absoluto, solo que me resulto pesado para el final, y más cuando las raciones no son cortas.



En el maridaje, no tuve oportunidad de hacer fotos a las botellas de vino, y no recuerdo las bodegas, pero si las variedades, como blanco fue una uva godello del norte de España, vino mineral que cuadró muy bien con los 3 primeros platos, en el paso al pescado ya pasamos a tinto, uva tinta de toro reserva, quizá poderoso en el plato de pescado, pero clavado para el rabo de toro. Con el postre, uva monastrell de Alicante, dulce sin ser empalagoso.

Lo mejor fue sin duda el momento en el que me dejaron pasar a cocina y pude conocer a todo el personal, que sorprendentemente, son menos de los que esperaba, curioso la mezcla de nacionalidades, el jefe de pescados es de Londres, carnes es argentino y postres es rumano, junto con un par de ayudantes de cocina. Pudimos estar hablando un rato y comentar como trabajan, como se entienden y la verdad, lo mejor, el buen ambiente que se respira en cocina, un gustazo.

El precio de toda esta experiencia es lo de menos, pero para que os hagáis una idea, todo no llegó a 70 euros, recordando que diseñaron un menú a propósito, el maridaje y la atención prestada.

Yo no lo dudaba y lo visitaba si tenéis oportunidad.

Como final comentaré por encima otro restaurante, que abre domingo por la noche que se llama Extremadura (C/ Libertad 13, www.restauranteextremadura.com), lo separo, porque el domingo tras el concurso y el trajín de los días anteriores estaba muy cansado, y poco pude comer, pero mi amigo y compañero de concurso, Manolo, me dijo que disfruto del menú que les ofrecieron después de que me fuera. Este restaurante lo conocimos de casualidad, pues la propietaria era una de las concursantes en el 4º premio Vila Vinateca de cata por parejas, y la verdad es que ella es un encanto y nos dijo que ella abría domingo noche y como no teníamos donde ir decidimos acercarnos. 

El local es un local clásico, al que ella esta intentando dar aire nuevo, presenta una buena bodega y como su nombre indica, sus especialidades son los platos extremeños. Lugar a tener en cuenta un domingo por la noche en Madrid, y si uno no está reventado de sueño como fue mi caso, seguro que lo disfrutará. De lo que pude probar, muy buena la degustación de quesos de la tierra en progresión de intensidades y un revuelto de trufa, foie y setas, muy sabroso, eso fue lo único que pude probar antes de retirarme.

Y lo último que comento ya de Madrid, a parte de que es una ciudad espectacular en la que da gusto estar, es una lista de restaurantes que fui recopilando restaurante a restaurante de los que fui, para poder probarlos en la próxima ocasión, pongo aquí los nombres y si alguno de vosotros ya ha estado o vais a Madrid y lo probáis estaría encantado de que publicarais vuestra opinión.

Los restaurantes son Viridiana (de este me avisaron que en precio se sube a la parra y que el propietario es un poco excéntrico, pero que merece la pena probarlo), Piñera, Arzabal, Va de Baco (este es similar al Monvinic de Barcelona, según me explicaron) y Sudestada como ejemplo de cocina oriental.

Espero que os haya gustado y os sirva de ayuda si os dais una vuelta por Madrid. No dejéis de pasar por el Mercado de San Miguel, y disfrutar de una cerveza en la latina un domingo por la tarde...

Y como siempre...

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

lunes, 11 de abril de 2011

De ruta por Madrid, restaurante Arce.

Y seguimos con mi ruta por Madrid... Desde el restaurante Balzac, me recomendaron otra lista de sitios para comer que a su parecer me podrían gustar, y si te lo dicen expertos, por que no hacerles caso?.

Y haciendo caso acabé en este restaurante, el Arce (C/ Augusto Figueroa, 32. www.restaurantearce.com), dirigido por el cocinero Iñaki Camba.

Lo primero, el local esta ubicado en el barrio de chueca, y es fácil llegar, local intimista con aire intelectual, poco espacio pero bien aprovechado, para unos 30-40 comensales máximo, una vez tomas asiento, viene el propio Iñaki y te toma nota, el te dirige en base a si uno va con mucho apetito o poco, y te guía también en el maridaje. Yo, elegí el menú degustación (60 euros), con bodega incluida. A partir de ahí, uno se limita a disfrutar.

Como entrante, ostra, erizo de mar, ibéricos y ahumados caseros, un recorrido tierra y mar, muy bueno el calibre de la ostra, muy sabroso el erizo, y muy bien trabajado el ahumado, de verdad, un curioso contraste, y una buena forma de abrir boca. Maridado por un verdejo rueda, del cual no pude hacer foto ni quedarme con el nombre, por despiste personal.



Siguiente plato, piruleta de queso idiarzabal y yema de huevo trufada con nido de chip, ufff, por donde empezar, pues a cada cual más sabroso, el queso rebozado y la melaza combinan estupendamente por el sabor potente del queso, suavizado por el dulce de la melaza, y en el caso de la yema, la explosión de sabor del huevo hay que sumarle el aroma de la trufa, buena forma de continuar, en este caso lo maridaron con un palo cortado, toque amargo que combina muy bien con tanta potencia de plato.





Continuamos con alcachofa con foie y setas, sólo lo puedo definir como el mejor del menú, el corte del plato, los sabores, como cuadran, simplemente excelente.





Sopa vigilia, bacalao, huevo, espinaca, garbanzos... plato clásico, hecho de forma clásica, sin adaptaciones de la alta cocina ni nada por el estilo, tratado de forma natural y con sabor suave, en ningún momento da sensación de saciedad que pueda estropear lo que queda por comer, ni lo que uno ya ha comido antes. A estas alturas ya hemos pasado a un vino tinto, de la zona de ribera del Duero, y una vez más, por despiste, no hay foto.



Como último plato fuerte antes del postre, filete de ciervo empanado y frutos rojos, muy sabroso en todos los sentidos, aunque quizá sea el más flojo de los platos que probé, quizá por la excesiva acidez del fruto rojo, pero la combinación es muy buena.



Y de postre, aqui hay que quitarse el sombrero, torrija asada con natillas, de verdad, una maravilla, cremoso pero sin ser empalagoso y con carga de aceite, el tostado que da a la canela, despierta mucho aroma y apetece repetir y repetir, pero os aseguro que al terminar uno no se queda con apetito.



He de decir que esta fue una de las mejores experiencias gastronómicas vividas hasta la fecha, por el tipo de local, el personal y su trato, pendientes en todo momento, y obviamente por la comida. Si hay que ponerle una pega al restaurante, es únicamente que le entra poca luz (por eso las fotos lucen más oscuras que en otras ocasiones), pero es un mal menor para todo lo que ofrecen.

Para mí, no hay duda, cada vez que pise Madrid, procuraré volver, aunque es recomendable reservar, pues no es extraño que uno no tenga sitio si va por libre.

Y hasta aquí, otra de mis experiencias en Madrid, ahora sólo me quedan un par más por contar, así que hasta la próxima ocasión...

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros

martes, 22 de marzo de 2011

De ruta por Londres. Diferencias España-Inglaterra.

Buenas a todos, hacia tiempo que no escribía nada, y de hecho todavía me quedan muchos restaurantes por comentar, pero he querido adelantarme y hablar de mi experiencia en Londres.

Viaje hecho por placer, y en busca de oportunidades, y de eso se trataba, de disfrutar, viaje para no pensar, y tanto que se habla de lo mal que se come en Inglaterra, me propuse confirmarlo o desmentirlo.

Conforme llegue a Londres, y tras buscar mi alojamiento (un Hostel en Hyde Park), lo primero que probé fue el mítico fish and chips en el restaurante The Swan, realmente era un Bar clásico, y lo que llama la atención son los precios, los platos principales son de entre 8 a 12 libras (1libra aprox 1,23 euros). asi que entre primero y segundo, mas postre sales fácil por unas 30 libras, y eso siendo un bar normalito, y sumadle la bebida, con las pintas a mínimo 4 libras.

La primera pinta del viaje, una London Pride, cerveza Ale, que la verdad, carece de sabor, y acostumbrados a la lager de las tascas, pues, uno echa de menos un poco de chispa, eso sí, entra como el agua.

Con respecto al fish and chips, todo hay que decirlo, estuvo bastante bien, aunque tampoco era un sabor excepcional, eso si, las raciones son generosas, y solo con el main course tuve suficiente, a parte de que me apetecía aprovechar el día. Pescado de río (es lo que tiene una ciudad con un rio como el Támesis), como digo sin mucho sabor, se notaba más el rebozado y su manteca que el pescado, con guarnicion simple de patatas y puré de guisantes, con salsa tártara. Precio final 16 libras.



Tras pasear por Hyde Park, me acerqué al centro, y ya que estaba por la zona del Soho, me decidí por ir al Hakkasan, primer restaurante chino en recibir una estrella Michelín en UK, e inspiración y escuela de uno de los restaurantes con estrella Michelin en la ciudad de Madrid, DiverXo. 

Cuando llegué al restaurante, parecía mas la entrada a una discoteca que de un restaurante, te recibe una chica con un pinganillo en la oreja y la típica carpeta con la lista de admitidos, me presenté allí cual pardillo perdido con mi guía (lonely planet), y me dejaron pasar. Entrada espectacular, decoración moderna, minimalista, guardarropa a la entrada, el personal con uniforme muy cuidado. Con respecto a ellas, parecía que habían hecho casting, por qué todas guapísimas, y muy amables, ellos prácticamente lo mismo, pero no me pidáis que halague a los chicos... el servicio la verdad es que fue muy agradable conmigo, de hecho, tras las pintas que me había tomado previamente mi "accent" no era el mejor, y buscaron a alguien que hablaba algo de castellano para atenderme.

Yendo a la comida, hay que decir que estaba buena, pero sinceramente, comparando como funcionan los restaurantes en España y en Inglaterra, me quedo con la forma de trabajar de España. Los platos fueron, en primer lugar, Dim Sum, 6 piezas, reconocer que estaban impresionantes, los mejores que he probado hasta la fecha, sabrosos, y la pasta se mantuvo bien, sin romperse, a combinar con 2 tipos de salsas diferentes, picante y soja. Presentación tradicional, en la cesta de bambú y todavía liberando vapor. Segundo plato pollo con soja y brotes de bambú, muy bien presentado, sabroso, pero no deja de ser pollo. Como postre una tarta de manzana, que sinceramente dejaba mucho que desear, demasiado duro, Y carente de sabor.

Para acompañar me tomé una cerveza Yebishu, como todas las cervezas orientales, muy suave, y en un par de tragos ya estaba acabada, así que luego me tomé una copa de vino, un borgoña francés del cual no recuerdo el chateau en concreto, pero he de decir que estaba de lo más rico, aromático y suave en la entrada con múltiples sutilezas en boca siendo persistente en boca.

Tras la cena, allí hay una barra de cocktelería que ya la hubiera querido Tom Cruise en su película, con nombres de cocktails que ya no recuerdo, pues la noche se hizo más larga y la memoria no da para tanto, lo que si esta claro es que la barra es un espectáculo, sin florituras a la hora de servirlo, pero muy cuidado.

Lo peor, el precio, la cena fueron alrededor de 90 libras, a eso sumar las copas, la broma te sale por cerca de los 120 libras, y por ese precio, la verdad, me quedo con Dacosta, o me voy a ver a Carme Ruscalleda, Can Roca..., el otro apunte, no me dejaron hacer fotos de los platos, y eso me dio algo de rabia, por que no puedo ilustrar el blog, así que os tendréis que fiar de mi.

Evidente diferencia de como montar un restaurante, quizá es por que es Londres y está en una zona de bastante movimiento nocturno, pero para ir a cenar voy a un buen restaurante, y si quiero irme de copas me voy a una cockteleria, esto tira más por lo segundo que por lo primero, así que, en realidad, no tienes ni lo uno ni lo otro.

Al día siguiente, mas homenajes, otro largo recorrido por bares y restaurantes, empezando por el desayuno en Covent Garden, con un clásico english breakfast, con su frankfurt, bacon, beans, etc... poco que añadir, excepto en que como se echa de menos una buena naranja para hacer zumo, por que que malo que estaba, madre de Dios!!!.

Pues tras hacer ruta del Thames parando de bar en bar, y pinta tras pinta, acabé en el OXO tower, a los que conocéis Castellón y su vida nocturna, ese nombre os sonará, y es que el emblema es igualito que el de la discoteca, pero me atrevería yo a decir, que se les ocurrió antes a los londinenses que a los de Castellón, jajaja... Bromas a parte, esta es una de las torres típicas turísticas para tomarte una copa o hacer unas "tapas" con vistas al Thames y Saint Paul, está en la última planta de la torre, y tiene 2 secciones, Brasserie que es el local para comer low cost, y el Restaurant, que es el bueno, opté por el restaurante, y fue algo de verdad excepcional, el restaurante no tiene la tan nombrada estrella Michelín, pero comparando lo vivido en Hakkasan y aquí, me quedo con el OXO, servicio impecable, amable y atento, una recepción cómoda donde tomarte una cerveza mientras esperas tranquilamente tu mesa, tuve suerte y la mesa estaba en zona de ventanal, así que tenía todas vistas a disposición, ademas tiene terraza, que en verano se le sacará bastante partido, local amplio y luminoso, bien separadas las mesas... un estilo de restaurante al que estamos más acostumbrados cuando hablamos de hostelería de cierto nivel.

Aqui va la 1ª foto, es de una cerveza londinense que nunca había probado, y de paso se ve la recepción (aunque no se ve mucho, la verdad, pero es todo acristalado). Decir de esta cerveza que es de las mejores lager que he tomado, se nota el lúpulo, ese amargor pero sin ser exagerado, de verdad buenísima. 


Cuando ya pasé a mesa, buena atención por el jefe de sala, me ofreció la carta, y tienen menú degustación de 3 platos por 35 libras, sin incluir bebida ni IVA, así que les dije cual quería que fuera el main dish, y el resto a elección de cocina, la verdad es que el camarero, se quedó a cuadros, y le explique como funciono yo cuando voy a los restaurantes y que me gusta probar lo que más les gusta hacer, la verdad que se lo tomaron muy bien, y fueron un encanto conmigo, en vez de ser cuadriculados y obligarme a elegir, cosa que se podía sospechar de los ingleses, pero fue todo lo contrario. He de hacer un comentario, me quedé sin batería en el móvil, así que me quede sin hacer fotos de la terraza ni del postre, pero un detalle que tuvieron conmigo fue buscarme un cargador de móvil!!!, y mientras comía se iba cargando, eso no lo había visto en mi vida!!!.

Bueno, a la comida, me sacaron una minihamburguesa con verdura y un pincel de barbacoa, que estaba muy tierna y sabrosa, en el plato parece pequeña, pero llena más de lo que parece.


Como principal, magret de pato, en este caso, he de decir que estaba bueno y era consistente, pero demasiada cocción para mi gusto, y el rebozado de fruto seco me pareció un pelín excesivo, pero insisto, plato de los que llenan y están buenos.


Como postre, tiramisú, con granizado de café, aquí hubo otro detalle, como salió el sol (aunque todavía hacia frío), me ofrecieron tomarlo en la terraza, y me prepararon una mesa, disfrutando de las vistas y del sol, con el postre va asignada una copa de dulce (que obviamente hay que pagar), con una variedad bastante amplia para como tienen pensada la carta, y ya que estaba tan a gusto en la terraza, pues me tome un manhattan que nunca lo había probado, y después una caipirinha, bien hechos y servidos.

Como vino probe un neo zelandes, el Man O´War, no me pude resistir ante ese nombre, y no pude evitar hacerle la coña al camarero con lo del grupo de heavy metal, y la verdad, se rió bastante... por otro lado, el vino estaba muy rico, color intenso y suave entrada, si no recuerdo mal era una syrahz, pero no me llega a tanto la memoria.

Para mi, la mejor experiencia gastronómica en Londres, de verdad, muy recomendable, y si hace buen tiempo, mejor.


(Como me quedé sin batería, hice la primera foto que pude próxima al oxo tower, y de paso... Bombardier, cerveza británica, Ale de barril muy sabrosa) 


Y para terminar con las experiencias gastronómicas de ese día acabé para cenar en el restaurante Nahm, restaurante estrella Michelin en el hall del Hotel Halkin, sinceramente en lo que respecta a restaurante, muy frio, pues estás en la misma recepción del hotel, poca intimidad, y bastante desangelado.

Servicio correcto, pero nada en especial, fui directamente a menú degustación (60 libras), y te preguntan spicy or not spicy, yo amante del picante dije spicy, y me arrepiento, no por que estuviera malo, en absoluto, si no por que el concepto de picante está claro que ellos lo toleran mucho mejor.

Menú de 7 platos, en el que los 2 primeros platos son mas suaves y dulces y de los 5 restantes, 4 son picantes y uno es una sopa para compensar el picante.

Así pues, empezaron con cítrico garrapiñado, combinación muy curiosa y agradable en boca, y unos rollos de canela y pollo en hoja de palma, que sorprende a la hora de comer, y se acopla fenomenal al de la fruta garrapiñada.



A partir de aquí todos los platos son picantes, y me perdí en cual era cada cual, porque a penas me lo explicaron, solo me dijeron por donde empezar y donde terminar (a eso sumar, que llevaba todo el día por ahí, cansado y quizá a esas alturas algo tocado alcohólicamente hablando), veréis que cada plato tiene un tono más rojo infierno, que va acorde a su nivel de picante...

El primero, marisco (langostino) con verduras y salsa ácida picante, el más suave de los picantes, y ya se me caia la gota por la frente...


A partir de aquí, los platos son dificilmente diferenciables, y no tuve tiempo para anotarlo en la agenda, este si no recuerdo mal es ternera con una salsa con frutos secos.


Este si que no lo recuerdo, pero fijaos en el color de la salsa, esta sacada del mismísimo infierno, os lo prometo.


Este plato era muy similar al cebiche, pero con salsa muy picante.


Y esta es la sopa que os he comentado antes. Calentita por si uno no tuviera ya suficiente calor encima con el picante, pero es la forma de no estimular aún más la papilas y que pique el doble!!!


Para beber, empecé con cerveza thai, poco que decir, para mí, quitando Asahi que la noto algo más europeizada, las lager orientales son bastante suaves.


Y para acompañar los platos picante, tomé una copa de tinto australiano de la variedad Pinot Noir, muy acertado, suave, que ayudaba a pasar mejor esos momentos críticos con el picante.


He de decir, que ir a este tipo de restaurantes, después de haber estado en otro de nivel similar, y unas cervezas, no es recomendable, pues se le pierde mucho el gusto a los platos, y sobretodo, la memoria acaba fallando en algún momento, como me ha pasado a mi, así que pido disculpas por esta explicación tan simplona del restaurante Nahm.

Al día siguiente aún me quedaba recorrido por hacer, decir que no se si fue el picante de la noche anterior, o todo el conjunto, pero la ligera resaca de cabeza pasó rápido, pero mis tripas se notaron más castigadas... Pero para el momento importante se portaron bien, y ya he comprobado, que para curarse lo mejor es comer bien, y eso fue lo que me pasó en el restaurante The Engineer, por la zona del barrio de Camden, sorprende la decoración del local, muy eclectica, con cristales modernistas, empapelado beig  con motivos florales, en la recepción, pero en salón restaurante una decoración totalmente distinta, en tonos morados, lamparas de araña y un bonito patio interior en el que sólo se puede comer previa reserva y obviamente si hace buen tiempo, pues no tienen estufas de exteriores.

Servicio, muy informal, al estilo de la zona, movimiento indie, etc... simpáticos, pero sin excederse en confianza.

Primer plato, perca con patatas, calabacín y beicon, la verdad un pelin aceitoso para mi gusto, plato consistente de todas maneras y que me ayudó a asentar el estómago para el siguiente plato.


Siguiente plato espinazo de ternera con riñones, este estaba muy bueno, sabroso, y muy apetitoso, daban ganas de pedirte otro si no fuera por que con uno tienes más que suficiente...


Para beber, no me dejaron hacer foto a la botella, pero fue un Malbec argentino, que sinceramente dejaba mucho que desear, muy mal integrados los sabores y aromas, prácticamente me dejé media copa (si, habéis leído bien, media copa). El precio final fue de unas 35 libras.

Tras esta agradable experiencia en comida, seguí haciendo ruta, mi idea era terminar en el restaurante The Ivy, pero aforo completo y no me dejaron pasar, pero he de decir que la próxima vez, lo pisaré, por que como local es muy llamativo. Así que seguí paseando y acabé en un restaurante japonés, especializado en okonomiyaki, el Abeno, me toco hacer una cola de más de media hora, no admiten reservas, así que hay que ir pronto, pero se me antojó y como no tenía prisa... Pues fué una gran descubrimiento, no sólo por la ilusión que me hacía probar este plato típico japonés, si no por que además estaba bueno de verdad y elaborado por japoneses, pues todos en el local excepto 2 ingleses, son del país del sol naciente. El okonomiyaki se podría traducir como una especie de tortilla con muchos ingredientes que se prepara a la plancha y que hay que ir dándole vueltas para no quemarlo por fuera y quede demasiado crudo por dentro, realmente es mejor verlo que el que yo os lo explique, la apariencia del plato es bastante fea, pero en sabor compensa. La gente de la barra muy amable, manteniendo conversación con los clientes, que hicieron que el comer sólo y la espera no lo fueran tanto. Todo fueron 20 libras (me hice un par de cervezas).


Para beber Asahi negra, stout japonesa, la primera vez que la veía, pero como todo lo que hacen en cerveza, suave para mi gusto.


Y hasta aquí mi experiencia gastro-enológica por tierras británicas, pues a la mañana siguiente cogía el avión pronto y no era cuestión de prolongarlo mucho más.

Como conclusión de este viaje en este aspecto, y a igualdad de nivel de hostelería, veo que en España se cuida mucho más el producto, en cambio, al menos en Londres, prima más el servicio y su calidad, con locales vistosos, y gente de sala más volcada al cliente. Precios en algunos casos excesivos para lo que luego uno recibe en el plato, y en el caso del vino, el precio es casi abusivo, pero hay que entender que ellos son importadores del mismo, y nosotros exportadores y probablemente (por no decir seguro), tenemos la mejor calidad de vinos de gama media del mundo, y nos encontramos vinos de gran calidad en carta que el precio por botella (alli es por copas), es de 20 euros, y allí 20 libras la copa.

Bueno, he tardado muchísimo tiempo en volver a publicar, y espero no volver a estar tanto tiempo desconectado, os pido disculpas. Y espero que a alguno de vosotros os sirva en algún momento de referencia, tanto para lo que hacer como lo que no!!!.

Y como siempre me despido con un...

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.